viernes, 8 de julio de 2016

Redundando


Mi abuela, aferrada al brazo de mi tío; el hijo que mejor la entiende.

No hay manera más fluida de comunicarse que como lo hacen ellos, tan natural, inmune a palabras inexactas o malentendidos.

Mi abuela, la única que nos queda, porque Dios quiso que fuera así.

Mi abuela, la que mantiene a la familia unida, aunque sea por raticos.

Mi abuela, una razón para seguir luchando; un viaje que no se piensa dos veces sino el lamento será eterno.

MamáOlga, pedirte la bendición una vez más nunca valió más la pena, valga la redundancia.

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