jueves, 22 de enero de 2015

Mi Memoria y Cuenta


Venezuela, la asignatura pendiente de nuestra generación.

Un destino del cual no podemos desligarnos completamente por más que algunos así lo quieran hacer ver.

Un país que aun no termina de asimilar todo lo que le está sucediendo.

Una crisis que a diario te golpea, pero que siempre encuentra la manera de levantarte otra vez.

Un Gobierno que se hizo experto en sacar el mayor provecho posible a la desigualdad social que durante años se instauró.

Un Presidente que no está preparado para gerenciar un país tan complejo como el nuestro, pero que se afianza a las circunstancias para seguir allí.

Una mayoría que elige por capricho, y una minoría que no se termina de unir.

Una sociedad dividida entre ciudadanos y vivarachos que se ha inventado una manera particular de ser feliz.

Un territorio lleno de emboscadas, donde la suerte decide si hoy te va a ir mal o bien.

Un serengueti caribeño donde un montón de gente desconfía del prójimo y otro montón se restea, mientras los delincuentes que son minoría hacen el papel de depredadores.

Una aventura para unos y un riesgo necesario para otros. Una diversión de 2 horas y una resaca de dos días.

Una Caracas que seduce y un Coro que disuade.

Un sambil que te acelera y una alameda que te sosiega.

Una promesa eterna, una Venezia pequeña que no termina de hacerse independiente.

Una asignatura pendiente de la cual no puedo ni quiero prescindir.